18 días de resistencia y apoyo mutuo

El sábado 25 de junio estaba previsto que fuera un día más en nuestras vidas; era día de “reflexión”, un día cualquiera en el que unas estábamos en el Tres Acordes Fest y otras organizando un taller de reciclaje de comida.

Nuestra rutina cambió alrededor de las 19.00 horas cuando por nuestro local aparecieron cuatro agentes de la policía local con una orden de clausura, que lo que escondía detrás es el deseo de acabar con un pensamiento y una forma de actuar que va en contra de la que intenta imponer el ayuntamiento. En ese momento decidimos que nuestra dignidad está por encima de las ordenanzas y nació un eslogan que resume nuestra forma de ver la lucha y que siempre será parte de nuestras vidas: VILLAFRÍA NO SE CIERRA, VILLAFRÍA SE DEFIENDE.

Queremos resumir en cinco puntos lo hecho y sentido durante estos 18 días hasta el 12 de julio, en que el juzgado de lo contencioso administrativo ha confirmado la suspensión del cierre del centro. mientras se tramita el procedimiento judicial que hemos interpuesto contra el cierre, lo que llevará unos meses.

1) En estos 18 días ha pasado que lo que era –sigue siendo- un pequeño centro social autogestionado, que se sustenta con el trabajo y el compromiso personal y político-social de sus miembros; que no pide subvenciones ni quiere someterse a programas o políticas municipales de, por ejemplo, cultura, juventud o servicios sociales; que entre sus principios observa el anticapitalismo, el antipatriarcado o el antifascismo; y con un funcionamiento asambleario donde todas contamos (no votamos, todo lo hacemos por consenso), ha tenido un alcance mediático que no habíamos logrado –ni buscado- en los casi 5 años que llevamos funcionando.

2) En estos 18 días ha pasado que nos hemos enterado de que el Ayuntamiento viene haciéndonos un seguimiento policial al menos desde principios de 2015. No sabemos con qué objeto ni qué competencias o potestades legales usa el Ayuntamiento para hacer esta vigilancia de nuestras actividades amparadas en el ejercicio de derechos fundamentales recogidos en la constitución que tanto cacarean, como los derechos de reunión, libertad de expresión, de asociación, ideológica, entre otras. Bueno, sí lo sabemos, nosotras lo vemos como el fascismo de quienes mandan a la policía política de un régimen enfermo regido por pesebreros que no saben hacer otra cosa que vivir de los demás, cuando no psicópatas o mafiosos que estamos hartas de ver todos los días en el telediario, de esta democracia que nos la quieren hacer pasar por la única posible mientras nos parasitan, nos roban y se ríen de todas nosotras en nuestra cara.

3) Ha pasado que sin pretender ir contra nadie o querer imponer nada (mal iríamos si como antiautoritarias quisiéramos mandar o imponer nada a nadie) han venido contra nosotras para eliminarnos, para callarnos, para borrarnos del imaginario, para liquidar la mera posibilidad de algo distinto a ellos. Y nos hemos defendido, vaya si lo hemos hecho, y que quede claro, lo seguiremos haciendo, con toda nuestra fuerza de personas libres, solidarias y alegres.

4) En estos 18 días nos hemos dado cuenta de que, despacio, lentamente, como agazapada en el páramo espera la simiente a las primeras lluvias, nuestro pequeño proyecto de liberación y de alegría ha germinado no solo en nuestros corazones, también ha preñado la tierra aledaña y dará sus frutos, ya está dando sus frutos, como hemos podido comprobar en nosotras mismas y en las personas o colectivos que nos apoyan.

5) El CSA Villafría tiene toda una vida por delante, contra nadie, contra nada, a favor de la libertad, de la vida que nos quieren arrasar, aplanar, someter a su necesidad de seres dependientes de la vida ajena, vampiros, seres tristes, incapaces de vivir por sí mismos. Que queden lejos de nosotras, vivimos –viviremos- sin ellos, están acabados.

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